Sobre la atribución de intenciones

Daniel Gonzáles Lagier (Universidad de Alicante)

Sobre la atribución de intenciones

Introducción:

“La atribución de intenciones, esto es, la asignación a la acción realizada por un agente de la propiedad de haber sido realizada por éste para lograr un objetivo determinado (o, dicho de otra manera, la respuesta a la pregunta “¿con qué propósito hizo A la acción x?”) es una cuestión con múltiples facetas interesantes, tanto desde el punto de vista filosófico como desde el punto de vista jurídico. Algunas de ellas son las siguientes:

a) En primer lugar, se trata de una cuestión que atañe a la prueba judicial de los hechos. La atribución de una intención a la acción de un agente es necesaria para dos tipos de propósitos: Por un lado, para determinar qué tipo de acción es la que el agente ha realizado (por ejemplo, establecer si al disparar se tenía la intención de matar o meramente de lesionar es una circunstancia relevante para la descripción de la acción y su clasificación como un tipo u otro de acción). Por otro lado, para concluir si la acción fue realizada con dolo (y en qué grado) o imprudentemente. Por tanto, determinar la intención con la que se actuó no sólo puede ser relevante para la prueba del dolo, sino también para probar que se realizó una acción de un tipo concreto.

b) En segundo lugar, plantea el clásico problema filosófico del conocimiento de los estados mentales. Los hechos internos o estados mentales -como la intención, las creencias o las emociones- tienen unas características peculiares que los distinguen marcadamente de los hechos externos. Por ejemplo: tenemos acceso a ellos por medio de la consciencia, es decir, un tipo de conocimiento al margen de la evidencia empírica (o de inferencias a partir de ella); y tienen un modo subjetivo de existencia (los dolores, temores, sensaciones, deseos, etc. pertenecen al sujeto de una manera exclusiva y sólo ese sujeto es consciente directamente de ellos). Los hechos externos, por el contrario, pueden ser conocidos a partir de la observación empírica (y de inferencias a partir de ella) y son objetivos, en el sentido de que existen con independencia de su percepción por parte de los sujetos. Estas peculiaridades -entre otras- han suscitado entre los filósofos muchas dudas acerca de si son hechos en el mismo sentido que los hechos externos, acerca de cómo “encajan” en la concepción científica del mundo y acerca de cómo pueden ser conocidos por terceros.

c) En tercer lugar, la atribución de intenciones tiene que ver también con el problema filosófico de la explicación de la acción y de cuál es el modelo adecuado para tal explicación, lo que a su vez tiene relevancia para la cuestión metodológica de si las ciencias humanas tienen un patrón de explicación distinto del propio de las ciencias de la naturaleza. Frente al monismo metodológico, que sugiere que existe un mismo modelo de explicación para todos los fenómenos, el dualismo metodológico trata de mostrar que la explicación de la acción humana, tomada como un fenómeno con significado, requiere partir de la intención del agente para dar cuenta de por qué realizó la acción sin incurrir en ningún tipo de reduccionismo.

c) Y, en fin, en cuarto lugar, apunta también al problema planteado desde la filosofía de la acción acerca de si el lenguaje de las acciones es propiamente descriptivo o, por el contrario, es adscriptivo y normativo. En “The Adscription of Responsibility and Rights”, H.L.A. Hart sostuvo que “nuestro concepto de acción, como nuestro concepto de propiedad, es un concepto social que depende lógicamente de reglas de conducta generalmente aceptadas. Es un concepto, en su caracterización fundamental, no ya descriptivo, sino adscriptivo”. En esto (a través de la tesis de que las intenciones no se descubren, sino que se imputan), en ocasiones la doctrina procesal y los jueces han sostenido tesis próximas a las de Hart (aunque éste último se retractó posteriormente del adscriptivismo).

Todos estos puntos están relacionados y mi trabajo tratará de recorrerlos y tomar postura, explícita o implícitamente (y en ocasiones sin mayor profundización), sobre cada uno de ellos, pero tomará como hilo conductor el problema de la prueba de la intención y la alternativa entre descriptivismo y adscriptivismo.”

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: