Las explicaciones teleológicas y el modelo nomológico-deductivo

Margarita Ponce (Universidad Nacional Autónoma de México – Instituto de Investigaciones Filosóficas)

Las explicaciones teleológicas y el modelo nomológico-deductivo

En: Diánoia, Vol. 27, No. 27, 1981.

Introducción:

“En la raíz del reconocimiento de que las explicaciones teleológicas son genuinas explicaciones, valiosas y útiles para la ciencia y que, además, son irreductibles a las no-teleológicas, se hallan las tesis siguientes: a) ellas revelan uno de los modos básicos en los que opera la razón humana: el que busca la inteligibilidad 0 la comprensión de los objetos -situaciones, hechos 0 sucesos- a través de sus resultados o consecuencias. Y, b) en virtud de esta dirección peculiar de nuestros intereses cognoscitivos, las explicaciones teleológicas difieren esencialmente de otros tipos de explicación, por ejemplo, de las causales, que surgen del modo de razonar que trata de comprender los objetos descubriendo los nexos que guardan con algunas de las condiciones antecedentes que los hacen posibles. Ciertamente las tesis anteriores son motivo de controversia, como lo muestra el hecho de que muchos autores que tratan de la teleologia, por ejemplo, Beckner, Ruse, Hempel y Bunge, no sólo no las aceptan, sino que aducen toda suerte de argumentos para negar que tales explicaciones posean valor explicativo.

En el presente trabajo examino, precisamente, el argumento que considero decisivo para aceptar o rechazar el carácter explicativo de las explicaciones teleológicas. Este argumento alude a la existencia de alternativas funcionales en los organismos y desemboca en dos posiciones antagónicas: 1) si una misma necesidad vital puede ser satisfecha, indistintamente, de varias maneras o por diversos mecanismos, las explicaciones teleológicas no podrán expresarse como argumentos deductivos, ya que todas las cosas capaces de realizar la misma función deberán estar representadas en la conclusión. Y estas explicaciones tendrán por ello, en el mejor de los casos, sólo un valor heurístico. 2) Si por lo contrario, a partir de un examen cuidadoso de los datos empíricos disponibles, no puede establecerse la existencia de tales alternativas, o dicho de otro modo, si es posible afirmar la existencia única del tipo de objeto funcional (en cada caso), las explicaciones teleológicas resultarán necesarias, lo mismo que las causales, en la tarea de aclarar y sistematizar nuestros conocimientos.

En defensa de (2) y con el fin de enmarcar mejor el problema, explicitaré, en primer término, la caracterización de las explicaciones teleológicas que llamo “estandar“. En ella afloran algunos prejuicios muy arraigados sobre la explicación en general y sobre la teleológica en particular; por ejemplo, el de que “explicar” equivale a “explicar causalmente” y el de que las entidades funcionales se explican causalmente por su contribución al logro de fines específicos. Luego me ocuparé de la naturaleza de la explicación, puesto que las creencias que se tengan sobre ella determinan también nuestro modo de concebir funciones y fines y, por ende, determinan (o restringen) el tipo de argumentos en los que pueden figurar. Finalmente trataré la posible reconstrucción de enunciados funcionales a la luz del modelo nomológico-deductivo de explicación.”

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